La iniciativa, que fue expuesta ante ganaderos trashumantes en Tragacete, incluye la recuperación y puesta en valor de más de 400 kilómetros de rutas trashumantes y su declaración como Bien de Interés Cultural, entre otras actuaciones
La Red Castellano Manchega de Desarrollo Rural (RECAMDER) organizó un encuentro con una treintena de ganaderos trashumantes de la provincia de Cuenca para hacerles partícipes del proyecto de cooperación regional ‘El Patrimonio Vivo de la Trashumancia en Castilla-La Mancha: la vereda que nos une’.
Poner en valor la trashumancia como legado cultural, ambiental y económico, evitar su desaparición y aprovechar todo su potencial como motor de desarrollo territorial, además de impulsar la declaración de la trashumancia como Bien de Interés Cultural (BIC) en Castilla-La Mancha, son los objetivos de este proyecto.
La iniciativa nació en abril de 2023, en una mesa sectorial sobre patrimonio cultural inmaterial celebrada en el Valle de Alcudia, y se inspira en experiencias como la de los hermanos Cardo, que cada año recorren a pie más de 400 kilómetros con 1.400 cabezas de ganado entre la Serranía de Cuenca y el Valle de Alcudia.
El proyecto está coordinado por el GDR Valle de Alcudia y cuenta con la participación de los GDR Molina de Aragón-Alto Tajo, PRODESE, Tierras de Libertad, Alto Guadiana Mancha y Mancha Norte. En conjunto, la iniciativa tiene un ámbito de actuación que alcanza a 60 municipios de las provincias de Guadalajara, Cuenca y Ciudad Real, con una población beneficiaria estimada de más de 80.000 habitantes. El recorrido suma más de 400 kilómetros, en 18 etapas, y atraviesa seis espacios naturales protegidos.
Entre las actuaciones previstas en el proyecto se encuentra la recuperación y puesta en valor de los itinerarios trashumantes, la señalización turística de las rutas mediante paneles y códigos QR, así como la elaboración de una memoria técnica para recuperar infraestructuras vinculadas a estos itinerarios. A ello se sumará una estrategia de promoción ecoturística que contará con una guía digital bilingüe, minivídeos, una página web interactiva y una experiencia piloto de acompañamiento trashumante.
El provecto también prevé estudiar y cuantificar los servicios ecosistémicos que genera la trashumancia, como el mantenimiento del paisaje, la gestión de la vegetación, la prevención de incendios o la conservación de la biodiversidad para que sirvan de referencia a futuras iniciativas de reconocimiento y apoyo a la actividad. Asimismo, pretende favorecer el emprendimiento verde, la educación patrimonial y la transmisión de conocimientos a las nuevas generaciones.
Las actuaciones se completan con la celebración de jornadas temáticas y encuentros institucionales para acercar a la ciudadanía el valor de la trashumancia y sus múltiples dimensiones.
El presidente de RECAMDER, Jesús Ortega, felicitó a los Grupos de Desarrollo Rural participantes en el proyecto por poner en marcha esta iniciativa y aseguró que “la trashumancia es un legado que nos habla de nuestra historia y por eso tenemos la obligación de proteger esta actividad, conseguir que tenga futuro y que siga generando oportunidades en el medio rural”. Asimismo, destacó que “la cooperación es una de las grandes fortalezas de LEADER y una herramienta fundamental para el desarrollo rural, puesto que nos permite abordar retos compartidos, poner en valor los recursos de nuestros territorios y buscar soluciones que, trabajando de forma individual, serían mucho más difíciles de alcanzar”. Por último, agradeció la implicación de los ganaderos y señaló que “vuestra experiencia y conocimiento son imprescindibles en este proyecto”.
Por su parte, el técnico de Desarrollo Rural del GDR Valle de Alcudia, Antonio Manzanares, explicó que “la trashumancia es una tradición milenaria en riesgo de desaparición y con este proyecto pretendemos protegerla, recuperarla y darle visibilidad, porque tiene un enorme potencial como motor de desarrollo y puede generar nuevas oportunidades económicas, turísticas y sociales en los municipios rurales”.
Manzanares subrayó que “no queremos hacer un proyecto sobre la trashumancia del pasado sino trabajar por el futuro de la trashumancia que todavía está viva” y añadió que “tampoco queremos hacer un proyecto para los ganaderos sin contar con los ganaderos”. En este sentido, pidió la colaboración de los ganaderos “porque su papel es clave en este proyecto” y apuntó que esta iniciativa “supone reconocer el conocimiento acumulado durante siglos, apoyar a quienes mantienen vivas estas prácticas y convertir los recursos propios de cada comarca en oportunidades de futuro”. Asimismo, insistió en que “proteger la trashumancia es también cuidar el paisaje, mantener la actividad ganadera, conservar la biodiversidad y defender una forma de vida que forma parte de la identidad de nuestros pueblos”.
Durante su intervención, también se dirigió al consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Julián Martínez Lizán, que estuvo presente en el acto, pidiéndole que el proyecto sirva para establecer una colaboración técnica entre los seis Grupos de Desarrollo Rural y las áreas de la Junta de Comunidades con competencias en ganadería, vías pecuarias, patrimonio cultural y conservación de la naturaleza, así como el respaldo de la Consejería al expediente de la declaración BIC.
Al encuentro con ganaderos, que tuvo lugar en el municipio de Tragacete, también asistieron el delegado de Agricultura en Cuenca, Rodrigo Fernández; el director general de Agricultura y Ganadería, Jesús Fernández Clemente; y la directora general de Ordenación Agropecuaria, Lydia Benítez; además del presidente del GDR Molina de Aragón-Alto Tajo, Jesús Alba; el presidente del GDR Alto Guadiana Mancha, Pedro Antonio Palomo; el presidente del GDR Tierras de Libertad, Miguel Damián Ballesteros; y varios alcaldes de la zona.
El proyecto ‘El Patrimonio Vivo de la Trashumancia en Castilla-La Mancha: la vereda que nos une ‘, que se encuentra en fase preparatoria, estará financiado con cargo a la Intervención 7119_LEADER en Castilla-La Mancha en el marco del PEPAC 2023-2027 cuyos fondos son aportados por la Unión Europea, la Administración General del Estado y la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. También se espera conseguir la colaboración de otras administraciones y entidades.
